Caleta El Piojo, ubicada en Niebla, localidad costera vecina a la ciudad de Valdivia, Región de Los Ríos, Chile. Territorio costero donde abundan las historias y anécdotas de pescadores, recolectores, buzos y cocinas.
Mi suegro y amigo Héctor, “Liche”, conocido por los locatarios y pescadores de la caleta, es un tipo lleno de historias, criado en las riberas del río Valdivia, precisamente en Torobayo, y recurrente visitante de la localidad costera de Niebla y de sus sectores rurales del interior. El sábado nos invita a la caleta, junto a la familia, a disfrutar de las bondades y de la solidaridad inigualable de la gente del mar.
Un buzo recolector le regala un “quiñe” (saco o bolsa ocupado por los buzos para recolectar los mariscos) lleno de “piures”.
Estos piures, frescos, recién extraídos de la mar, los degustamos disfrutando del soleado día, a la orilla del mar, dentro de la caleta. Los acompañamos con limón recién exprimido, hallulla caliente y vino blanco.
En lo personal, esta experiencia es un privilegio que pocos pueden darse. La llamo gastronomía marina, conjugada con solidaridad, territorio y humildad, reflejada aún más cuando, mientras nos deleitábamos con los piures, llega otro viejo de mar; pero esta vez el hombre es parte de la familia: “el Quicha”, buzo recolector y profesional responsable, junto a los sindicatos del sector, de salvaguardar el recurso y explotarlo de manera responsable y eficiente. Para suerte nuestra, nos obsequia otro tesoro de nuestra costa chilena: “los erizos”, que con mucha paciencia, cuidado y antojo abrimos para luego degustar cada “lenguita”, incluso deleitándonos con el sabor exótico y la textura desafiante de la pancora que viene adentro.
El piure (Pyura chilensis) es un animal marino que en gastronomía se considera un marisco, aunque biológicamente es un tunicado (un animal cordado), no un molusco. Es similar a un saco, con una carne de color rojo oscuro. El piure vive en colonias dentro de una cubierta protectora que parece una roca. Su cubierta es llamada comúnmente peña. Las peñas tienen un aspecto muy similar a las rocas marinas, y los piures se extraen rompiéndolas, para encontrar en su interior las bolsitas de yodo.
El erizo (Loxechinus albus) es un marisco de forma redondeada o de globo, con una superficie puntiaguda; no posee extremidades ni articulaciones, y tiene únicamente un caparazón rígido. Para consumirlos es necesario realizar una abertura por el centro espinado, de manera de abrir su contenido interior y liberar sus lenguas, que corresponden a las gónadas del erizo, es decir, a sus órganos reproductores, y que concentran vitaminas, minerales, proteínas y grasas. En su interior suele vivir la pancora (Pinnaxodes chilensis), un pequeño cangrejo que habita dentro del erizo y que muchos también degustan.
Distintas preparaciones se pueden realizar con estas bondades entregadas por nuestro mar, tan solo respetando la naturalidad y la forma del producto. Sin duda alguna, la caleta El Piojo forma parte de un destino gastronómico, al que llegan los productos que engalanan las ferias gastronómicas y restaurantes de la zona, generando conciencia y economías locales y circulares, algo tan preciado y necesario en esta época.
Algunas preparaciones que puedes realizar con estos nobles productos son:
- Arroz graneado con piures, cebiche, ensaladas, etc.
- Tiradito de erizos, salsa, tortillas, etc.

