Ensayo Cocina Con Inteligencia Emocional.

Hace ya años que leí un artículo que Tenia Por título “Cocina con Inteligencia emocional” me gusto y estaba referenciado por el lado de las Neuro ciencias, en el desarrollo cognitivo y metacognitivo, la verdad que me gusto, pero no le di mayor realce.

Hoy con un proceso de reflexión y acontecimientos de vida, me voy dando cuenta, que la cocina con inteligencia emocional es el acto de situaciones vividas, que nos evocan recuerdos y detonan sentimientos encontrados en relación directa con la comida, que está implícito en el acto y necesidad de comer, nutrirse y alimentarse de forma diaria. Por otro lado, en educación, recuerdo que cuando niños en el siglo pasado se nos realizaba una prueba donde se nos decía y proyectaba nuestra inteligencia dándole el mayor realce a la inteligencia “Lógica matemática”, que frustración más grande cundo me entregaron mi resultado…

De niño tuve la suerte de estar en la cocina, no muy bien visto por algunos de la época, al lado de mi abuelita Olga. Mi Olga era la que se ponía feliz cuando llegaba a su lado y más que rápido tomaba una parte muy pequeña de su masa de pan con huevo y me la  entregaba  para realizar mis obras de arte con la masa, estas se iban al horno y luego las comía, con tantas ganas, más que mal las había hecho con mucho esfuerzo y dedicación, con el paso del tiempo fui ayudando con ensaladas, mi especialidad  la mayonesa casera, en esos años con huevo de gallinero y jamás nos dio salmonella, le agregaba ajo fresco y orégano recién cortado de la huerta o del almacigo, para el tiempo de los tomates, iba donde mi abuelito Pancho afuera de la casa en su huerta, sacaba los tomates esos tomates con olor a tomate esos que antes de cortarlos ya se saboreaban, con mi Madre Mi Anita María, también  sacábamos un ramillete de cilantro , cortábamos los tomates y ya estaban listo para la once, con pan francés y queso que comprábamos donde  La Elsa, esas once de verano tipo 19:00 – 19:30 con sol y calor, esa conversación y el acto de comer y alimentarse. Las tertulias que se hacían afuera de la casa, abajo del parrón acá en el sur es difícil de tener pero Panchito tenía un parrón afuera de la casa en el cual se comía bajo el ya desde noviembre a marzo, afuera por ahí desfilaban empanadas de loco, pasteles de choclo, harinas tostadas con frambuesa, uno que otro asado, pasteles de papas, empanadas de pino, cazuelas de pollo, cazuelas de vacuno, ensaladas de arroz con píckles y aceitunas, pejerreyes fritos con papas, chupes de queso con arveja y papa nueva, sopaipillas con pebre, leches asadas, uno que otro suspiro de monja, nos pillo mas de un año nuevo debajo del sauce llorón que estaba al lado del parrón, más bien encima del parrón  y como era muy niño de las conversaciones no me acuerdo mucho, pero de los olores y sabores cada vez que los percibo, evoco momentos únicos y se me pone la piel de gallina al querer abrasar a mis muertos, que por unos instantes revivieron, siempre estando junto a mí, jamás me han dejado.

Las comidas en particular tiene personificaciones muy vividas, por ejemplo cada vez que pienso en mi Hermano se me viene inmediatamente la formula asociativa con una paila de huevos revueltos con tomate de verano, Mi Padre es sin lugar a dudas un bistec de vacuno con arroz blanco y arto jugo de la salsa de cocción del bistec obvio que de posta rosada o negra bien sazonada con pimienta negra, Mi madre mi Anita María sin lugar a dudas que muchas preparaciones evoca pero hay una en particular Los Ñoquis con salsa de tomate y longaniza desmenuzada y su queso derretido arriba coronando la preparación, mi abuelita Gumercinda   es esa Ternera al jugo o a la olla, bien sellada con un buena  cantidad de vino tinto para su cocción,  con olor y gusto a comino con ajo, que por lo menos eran 90 minutos en esa olla encima de la estufa a leña de la cocina; el olor albahaca llama a los veranos pasados, la frutilla blanca invita a los amigos de infancia a comerlas con crema o hechas en helado casero donde uno sentía los cristales de hielo, tan impropio hoy en día,  hay un sin número de olores que  nos llevan a situaciones pasadas referenciadas por la cocina, es un protocolo que hay que cumplir, vivir una cocina que revive muertos amados, una cocina que rinde homenaje a nuestros héroes , es una cocina propia del corazón, del alma , es una cocina Reviva, es una cocina llena de sentimientos, esa es la cocina con inteligencia emocional.

La pena que me da es que no todos podrán vivirla, es una cocina que se vive previo vinculo, solo la experiencia vivencial asociado a aquellos momentos íntimos sea en el ceno de la familia o con amigos o en situaciones determinadas es lo que forja la cocina con inteligencia emocional, la cocina emotiva, la cocina del constructo social que lleva un sello individual en el alma, esa cocina que se replica con el corazón, buscando revivir el recuerdo añorado, o redescubrir situaciones olvidadas en el tiempo.